lunes, 12 de febrero de 2007

Para todos los que lucharon por seguir siendo fuertes

Somos todo y nada,
transeúntes vacíos de viveza,
humo de un cigarrillo apagado
rancio...fugaz.
Los ojos nuevamente buscan
algo donde aferrarse sin
poder abrirlos del todo,
todos ciegos ante un longitudinario
malestar general, y las pupilas
rasgadas por toda la avaricia,
la soberbia, la ambición,
intenta abrirse paso entre
los párpados sin llegar a conseguirlo
por la decadencia total, llega de nuevo
al punto más alto de la pasividad
y deja fluir una lágrima de impotencia,
sólo una, que otra vez morirá.

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